lunes, 10 de enero de 2011

La impetuosa necesidad.



Llegando el ocaso del día, las sombras empiezan a emerger. Me siento frio solo, alejado del mundo. Como si el mundo terrenal no existiera y diera preferencia a un mundo maquinado dentro de mi.
Empecé  emerger de la profunda oscuridad y me di cuenta de que esta típica vida es típica, revalore aspectos que nunca había pensado en cambiar.
De repente ese mundo interno empezó a aprender y ser uno con el externo.
No puedo ocultar que aun teniendo convivencia sentía la impetuosa necesidad de tener a alguien de quien acordarme, una necesidad que intente llenar mas de una vez, pero simplemente eran difíciles de que permanecieran ahí.
Conocí almas excepcionales y otras no tanto, sin embargo aprendí de todas las caídas. He de admitirlo pensé que el amor realmente no era para mi, pensé en desistir debido al hastío de no poder encontrar a ese alguien especial que llenara huecos dentro de mi, espacios en blanco que eran necesarios llenar.
Una nueva vida comenzó, decidí no solo dejármela crecer, si no que decidí darme la oportunidad y revalorar todo lo que sentía. Analizar cada sentimiento y distinguir el querer de un gusto, y sobretodo de un amar.
Pensé en como seria mi vida en venidero y tome una decisión para poder tomar las riendas del nuevo destino de mi vida.
Decidí mas que abrir mi corazón, entregarlo a esa persona especial, que a pesar de todas las tonterías que cometí, me siguió queriendo. Me siento arrepentido por haber cometido tan fatal error, pero  ahora me siento agradecido con la vida por ponérmele enfrente, y enseñarme que eso que los dos sentimos es verdadero amor.